Se hallaba hambriento un lobo y vagaba en busca de comida. Llegó a una choza y oyó a un niño que lloraba y a su nana que le decía:
-No llores, mi niño, porque te llevo donde el lobo.
Creyendo el lobo aquellas palabras, se quedó esperando por mucho tiempo. Y llegada la noche, la nana, cuando arrullaba al niño, le cantaba:
-Si viene el lobo, lo mataremos.
Al oír el lobo las nuevas palabras, siguió su camino meditando:
-En esta casa dicen primero una cosa, y después quieren hacer otra muy diferente.
Más importante que las palabras, son los actos de amor verdadero.
Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
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Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
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