Un perro de caza se encontró con un león y partió en su persecución. Pero el león se volvió rugiendo y el perro, todo atemorizado, retrocedió rápidamente por el mismo camino. Lo vio una zorra y le dijo:
-¡Perro infeliz! ¡Primero perseguías al león y ya ni siquiera soportas sus rugidos!
Cuando te propongas una empresa, piensa en los imprevistos.
Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
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Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
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