¡Mamá, tu niña es tonta! ¡Qué ridícula es! No acierta a distinguir las luces de la calle y las estrellas.
Cuando jugamos a comer piedrecillas, se cree que son buenas para masticar e intenta metérselas en la boca.
Cuando abro un libro ante sus ojos y le pido que aprenda el abecé, rompe las hojas y se echa a reír sin motivo.
¡Mira cómo tu niña aprende sus lecciones! Cuando muevo la cabeza, irritado, y la riño diciéndole que es mala, lo encuentra tan divertido que vuelve a reír.
Todo el mundo sabe que papá no está aquí, pero si jugando yo grito “¡Papá, papá!”, vuelve a todas partes sus ojos asombrados y se imagina que papá está junto a nosotros.
Cuando estoy dando clase a los borricos de la lavandera que viene a buscar la ropa, le explico que soy el maestro de la escuela, pero se pone a gritarme “hermano” sin parar.
Tu niña quiere coger la luna. ¡Qué absurda es! A Ganesh le llama Ganush.
¡Mamá, tu niña es tonta y ridícula!
De la casa de los relatos y cuentos clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
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Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
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