Cierta vez un lobo, después de capturar a un carnero en un rebaño, lo arrastraba a su guarida.
Pero un león que lo observaba, salió a su paso y se lo arrebató.
Molesto el lobo, y guardando prudente distancia, reclamó:
-¡Injustamente me arrebatas lo que es mío!
El león, riéndose, le dijo:
-Ajá, me vas a decir que tú lo recibiste buenamente de un amigo.
Lo que ha sido mal habido, llegará a ser perdido.
Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
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Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
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