Paseo de una ciudad francesa de principios del siglo XX, en tono azulado
Tiempo de lectura: 2 minutos

Entre 1906 y 1907, Félix Fénéon publicó en el diario «Le Matin» de París cientos de noticias de tres líneas: accidentes, hurtos, suicidios, tragedias de vecindario, contadas sin adjetivos y sin lástima. No inventaba nada. Le bastaba el orden de las palabras.

Estas son dieciocho. Se leen en dos minutos y dejan frío.

Calabozo. Vestido de capitán colonial, el vizconde de Perruchon recaudó seis mil francos en seis meses. Calabozo: ni vizcondado ni uniforme.

Depresión. Al descubrir ahorcado a su hijo de Hyacinthe, de sesenta y nueve años de edad, la señora Ranvier, de Bussy-Saint-Georges, quedó tan deprimida que no pudo cortar la soga.

Divorcio inminente. Ayer el señor Colombe, vecino de Ruán, se mató de un balazo. Su mujer ya le había disparado tres balazos en marzo. El divorcio era inminente.

El pintor. En el techo de la estación de Enghien, un pintor fue electrocutado. Se escuchó el entrechocar de sus mandíbulas y después cayó sobre el pabellón.

El tren. Catherine Rosello, vecina de Tolón y madre de cinco hijos, intentó esquivar un tren de mercancías, pero la atropelló el tren de pasajeros.

Escándalo. Abandonada por Delorce, Cécile Ward se negó a aceptarlo nuevamente a menos que se casara con ella. Él la acuchilló porque consideró que esa era una estipulación escandalosa.

Estafa. Para estafarla, el marsellés Philippe se hizo sorprender en galante delito con su amante por un guardia forestal falso. Detenido.

La suegra. Scheid, vecino de Dunkerque, le disparó tres veces a su esposa. Como siempre fallaba, le apuntó a su suegra y el tiro dio en el blanco.

Maternidad. Una muchacha ha quemado con ácido a su amante, un ciudadano de Tolón de buena posición, porque intentaba huir después de haberla convertido en madre.

Muy viejo. En Arcueil, el cadáver del sesentón Dorlay se mecía en un árbol con esta pancarta: “Muy viejo para trabajar”.

Objetos de culto. El cura de Monceau tiene un grado de impedimento para decir misa. Unos pillos han robado sus objetos de culto.

Olvidada. A los ochenta años de edad, la señora Saout, de Lambézellec, empezó a temer que la muerte se olvidara de ella. Al ausentarse su hija de la casa, se ahorcó.

Once más. Por juzgar a su hija de diecinueve años muy poco prudente, el relojero Jallat, vecino de Saint-Étienne, la mató. La verdad es que le quedan once hijos.

Perro Fiel. Cerca de Noisy-sous-École, el señor Louis Delillieau, de setenta años, cayó muerto por una insolación. Su perro Fiel, de inmediato, le comió la cabeza.

Petróleo. Louis Lamarre no tenía trabajo ni vivienda, pero sí un poco de dinero. En una tienda de Saint Denis compró un litro de petróleo y se lo bebió.

Por error. Vital Frérotte, un lavaplatos de Nancy que regresó de Lourdes curado para siempre de la tuberculosis, el domingo murió por error.

Sin aviso. Raoul G., residente de Ivry, fue poco refinado al regresar a su casa sin aviso previo. Apuñaló a su mujer, quien se divertía en brazos de un amigo.

Todavía intacta. Una europea de Túnez fue raptada en Medjez por dos árabes desvergonzados. La dama pudo huir todavía intacta, pero ya medio desnuda.

Félix Fénéon (Turín, 1861 — Châtenay-Malabry, 1944) fue crítico de arte, editor y anarquista. Las noticias se recogieron póstumamente en «Nouvelles en trois lignes».

Si lo que has leído te ha servido, puedes invitarme a un café. Aquí en Puerto Sagunto cuesta 1,70 €.

Invítame a un café · 1,70 €Se paga con PayPal o con tarjeta, sin cuenta. Puedes cambiar la cantidad.

Este sitio es un proyecto de RedBeta

Memorias de una horca — La risa de los filósofos, ilustración de la colección Clásicos Entrada anterior Memorias de una horca
A tu edad — Cuerpo a cuerpo, ilustración de la colección Clásicos Entrada siguiente A tu edad

Este sitio es un proyecto de RedBeta