Un caballo joven y desconsiderado caminaba felizmente junto a un asno viejo que iba muy cargado por los fardos que había cargado su amo sobre su lomo.
El asno le imploró ayuda a su compañero, le dijo:
-Te pido, amigo, que me ayudes a cargar la mitad de lo que llevo encima, para ti sería como un juego, en cambio para mí sería un enorme servicio, ya que siento que estoy a punto de desmayarme.
Pero el caballo se negó a prestarle ayuda, riéndose del burro. Continuaron caminando, hasta que el asno no aguantó más y cayó desfallecido.
Al ver esto, el caballo se dio cuenta de lo mal que había actuado. Ahora el amo quitó toda la carga que transportaba el burro y la colocó encima de él.
Es preciso ayudarse mutuamente, porque si falta tu compañero su carga terminará en tu espalda.
Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
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Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
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