Había una vez un hombre poseedor de varios granados en su huerta. Y todos los otoños colocaba las granadas en bandejas de plata fuera de su morada, y sobre las bandejas escribía un cartel que decía así: “Tomen una por nada. Son bienvenidos”.
Mas la gente pasaba sin tomar la fruta.
Entonces, el hombre meditó, y un otoño no dejó granadas en las bandejas de plata fuera de su morada, sino que colocó un gran anuncio: “Tenemos las mejores granadas de la tierra, pero las vendemos por más monedas de plata que cualquier otra granada”.
Y, créanlo, todos los hombres y mujeres del vecindario llegaron corriendo a comprar.
Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
Invítame a un café · 1,70 €Se paga con PayPal o con tarjeta, sin cuenta. Puedes cambiar la cantidad.

Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
Este sitio es un proyecto de RedBeta