Veo en la calle el cuerpo núbil de una muchacha. Por un momento, supongo lo que pasaría si fuese mío. Pero, a diez pasos, ella encuentra a un hombre que veo que es su marido o su amante.
Un romántico haría de esto una tragedia; un extraño sentiría esto como una comedia. Yo, sin embargo, mezclo las dos cosas, pues soy romántico en mí y extraño a mí, y vuelvo la página hacia otra ironía.
De la casa de los relatos y cuentos clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
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Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
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