Reloj — La ciudad grande, ilustración de la colección Clásicos
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Me despierto de noche de repente, y mi reloj ocupa toda la noche. No siento la Naturaleza afuera. Mi cuarto es una cosa oscura con paredes vagamente blancas. Afuera hay un sosiego como si nada existiese. Solo el reloj prosigue su ruido. Y esta pequeña cosa de engranajes que está encima de mi mesa sofoca toda la existencia de la tierra y del cielo…

Casi me pierdo pensando lo que esto significa, pero me vuelvo y me siento sonreír en la noche con las comisuras de los labios, porque la única cosa que mi reloj simboliza o significa, llenando con su pequeñez la noche enorme, es la curiosa sensación de llenar la noche enorme con su pequeñez… Y esta sensación es curiosa, porque solo es para mí para quien llena la noche con su pequeñez.

Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.

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