Rutina — La ciudad grande, ilustración de la colección Clásicos
Tiempo de lectura: < 1 minuto

Porque tenía que resolver un asunto lejos, salí de la oficina a las cuatro y a las cinco había terminado mi tarea distante. No suelo estar en la calle a esa hora, y por eso estaba en una ciudad diferente. El tono lento de la luz en las fachadas habituales era de una dulzura inútil, y los transeúntes de siempre pasaban junto a mí en la ciudad de al lado.

¡Era todavía hora de que estuviese abierta la oficina! Me recogí en ella ante el asombro general de los empleados, de quienes ya me había despedido:

—De vuelta, ¿eh?

—Sí, de vuelta.

Estaba allí libre de sentir, solo con los que me acompañaban sin que, espiritualmente, estuviesen allí para mí… Era en cierto modo el hogar, es decir, el lugar en el que no se siente.

Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.

Si lo que has leído te ha servido, puedes invitarme a un café. Aquí en Puerto Sagunto cuesta 1,70 €.

Invítame a un café · 1,70 €Se paga con PayPal o con tarjeta, sin cuenta. Puedes cambiar la cantidad.

Este sitio es un proyecto de RedBeta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Reloj — La ciudad grande, ilustración de la colección Clásicos Entrada anterior Reloj
Tercero incluido — La ciudad grande, ilustración de la colección Clásicos Entrada siguiente Tercero incluido

Este sitio es un proyecto de RedBeta