(1914 – 1996) — Indochina francesa y Francia · francés
Obra de referencia: El amante (L’Amant, 1984)
Una mujer de setenta años se mira la cara en un libro. Una línea después tiene quince años y medio y cruza un río con sombrero de hombre.
El libro iba a ser un álbum de fotos de familia con textos de la madre. Jean Mascolo se lo pidió a Marguerite Duras, y ella se puso a escribir. Acabó describiendo una foto que nadie había hecho.
La foto es la de una muchacha de quince años y medio en la barcaza que cruza el Mekong. Lleva un sombrero de hombre, de fieltro color palo de rosa con una cinta negra, y desde una limusina negra la mira un hombre. Nadie la fotografió, y Duras escribe que de esa falta le viene su valor de absoluto. El libro estuvo a punto de llamarse La Photographie absolue, según contó ella a Bernard Pivot en Apostrophes el 28 de septiembre de 1984, cuando el texto, dictado a Yann Andréa, acababa de salir en Minuit como L’Amant. En noviembre ganó el Goncourt. Duras tenía setenta años.
No era la primera vez que contaba esa historia. En Un dique contra el Pacífico (Un barrage contre le Pacifique, 1950), el pretendiente se llama M. Jo y es blanco, hijo de un especulador rico. En El amante es un chino de Cholon sin nombre. En 1991 la escribió otra vez, El amante de la China del Norte, tras saber en mayo de 1990 que aquel hombre había muerto hacía años. El hombre real se llamaba Huynh Thuy Le y era hijo de un comerciante rico de Sa Đéc.
El amante no empieza por la muchacha. Empieza por una mujer mayor a la que un desconocido aborda en el vestíbulo de un lugar público para decirle que prefiere su rostro de ahora, devastado, al de su juventud. Siguen unas páginas sobre ese rostro, que envejeció de golpe a los dieciocho años y que ella vio cambiar con el interés con que se sigue una lectura. Luego, sin transición, dice que tiene quince años y medio y que está en la barcaza. Pasamos de una edad a otra sin aviso, y así hasta el final.
No hay capítulos. El texto avanza en fragmentos separados por blancos, entre el Saigón de hacia 1930, la casa de la madre, el París de la Ocupación y el momento en que escribe. La voz cuenta en primera persona y, en las escenas del piso de Cholon, pasa a llamarse a sí misma «la pequeña», «la niña». La que recuerda y la recordada no llegan a coincidir nunca del todo.
El argumento cabe en dos frases. Una muchacha blanca y pobre, hija de una maestra arruinada, tiene una relación con un chino rico; la familia de ella acepta su dinero y lo desprecia, y el padre de él no consentirá la boda. La narradora cuenta que a los quince años ya tenía rostro de placer sin conocerlo, y el deseo lo dice ella; el texto, al mismo tiempo, la sigue llamando niña. Esa doble cuenta incomoda hoy, y Duras la deja escrita sin resolverla.
Había nacido Marguerite Donnadieu el 4 de abril de 1914 en Gia Định, junto a Saigón, hija de dos maestros franceses. El padre volvió enfermo a Francia y murió en 1921. La madre dirigió la escuela de niñas de Sa Đéc y en 1928 compró en Camboya una concesión incultivable, la ruina de Un dique contra el Pacífico. En 1932 la hija se fue a París, estudió derecho y trabajó para el Ministerio de las Colonias, que en 1940 le encargó un libro de propaganda colonial.
En 1939 se casó con Robert Antelme; su primer hijo murió al nacer en 1942. En 1943, ya con el nombre de Duras, entró con él en el grupo de resistencia de François Mitterrand. Antelme fue detenido el 1 de junio de 1944 y deportado. A finales de abril de 1945 Mitterrand recorría Dachau, recién liberado, y en el barracón de cuarentena de los enfermos de tifus, según contó él, oyó una voz tan débil que estuvo a punto de no oírla. Era Antelme. De vuelta en París, Mitterrand y otros compañeros fabricaron papeles falsos en una imprenta, y Dionys Mascolo y Georges Beauchamp fueron en coche a Dachau y lo trajeron al piso de la rue Saint-Benoît, donde los esperaba Duras.
Mitterrand, ya presidente, se lo contó a ella en una conversación que publicó L’Autre Journal el 26 de febrero de 1986. Duras le contestó: «No lo sabía. Había olvidado que usted volvió a París» (traducción propia). Él se preguntó en voz alta si no sería la imaginación. Un año antes había publicado El dolor, el diario de aquella espera, avisando de que lo encontró en dos cuadernos de los armarios azules de su casa de Neauphle y no recordaba haberlo escrito. Ese diario había salido sin firma en la revista Sorcières en 1976, y los Cuadernos de la guerra (2006) fechan su escritura entre 1946 y 1948. Tampoco la guerra la contó una sola vez.
Cocinaba y apuntaba las recetas a mano; Jean, el hijo que tuvo con Mascolo en 1947, las publicó en 1999 como La Cuisine de Marguerite, y Yann Andréa, su albacea literario, bloqueó la venta ese mismo año. Andréa, que vivía con ella desde 1980, contó en M.D. (1983) su cura de desintoxicación de 1982, que no fue la única. En octubre de 1988 una crisis de enfisema la dejó unos cinco meses en coma artificial. Murió en su casa de la rue Saint-Benoît el 3 de marzo de 1996.
Moderato cantabile (1958) rompió con sus novelas anteriores, y Alain Robbe-Grillet la invitó a sumarse al nouveau roman (la «nueva novela»). El guion de Hiroshima mon amour (1959), para Alain Resnais, tuvo candidatura al Óscar. El arrebato de Lol V. Stein (1964), la historia de una mujer que ve a su prometido irse con otra en un baile, llevó a Jacques Lacan a escribir en 1965 que Duras sabía sin él lo que él enseñaba.
La crítica ha leído Un dique contra el Pacífico junto a Conrad, Melville o Faulkner (nº 4), como recordaba Aliette Armel en Magazine littéraire en 2006. Enrique Vila-Matas vivió de 1974 a 1976 en una buhardilla que ella le alquilaba en la rue Saint-Benoît y que contó en París no se acaba nunca (2003); recibió de su casera unas normas para escribir novelas que asegura no haber seguido. Annie Ernaux (nº 68) se ha colocado, en una entrevista con Scroll.in, del lado de Proust (nº 1) y de Duras.
Hoy El amante se archiva como autoficción, la palabra que Serge Doubrovsky puso en 1977 en la contracubierta de su novela Fils para una ficción de hechos reales. La etiqueta encaja a medias en un libro donde Duras escribe que la historia de su vida no existe. Es lectura mía que funciona menos como confesión que como montaje: Duras decide qué fotos pone y cuál deja en blanco. Para quien no ha leído a Duras es la puerta natural, 142 páginas sin capítulos. El tramo del rostro desconcierta; con la barcaza, el libro se ordena alrededor de la familia y del piso de Cholon.
Julia Kristeva, en Sol negro (1987; trad. de Mariela Sánchez Urdaneta), aconsejó no poner los libros de Duras en manos de lectores frágiles, porque no ofrecen catarsis. Anne Brancky le replicó en The Crimes of Marguerite Duras (2020) que esa escritura ayuda a procesar lo que se siente. Anne-Marie Cattan Medcalf escribió en 1992 que, en Un dique y en El amante, el trato que la muchacha y su familia dan al amante es racista y explotador. El 17 de julio de 1985, Duras publicó en Libération un artículo sobre la muerte del niño Grégory Villemin en el que daba por culpable a su madre, Christine, y la llamaba sublime. Según Laure Adler, Duras sostuvo después que había tachado esa palabra antes de entregar el texto. Christine Villemin obtuvo el sobreseimiento en febrero de 1993 por ausencia total de cargos.
La casa de Huynh Thuy Le en Sa Đéc se visita. En sus paredes cuelgan fotos de Duras joven y fotos de la película que Jean-Jacques Annaud rodó en 1992, que ella desaprobó y que se hizo sin ella. Falta la única imagen que el libro necesita, la de una muchacha con sombrero de hombre cruzando un río. Duras contó la historia tres veces, y cada vez el hombre que la miraba era distinto.
«Escribir es también no hablar. Es callarse. Es aullar sin ruido.»
Marguerite Duras, Escribir (Écrire, 1993); traducción propia.
Para seguir leyendo
- El amante, Marguerite Duras (1984); trad. de Ana María Moix (Tusquets) — la obra de referencia y la mejor puerta: breve, sin capítulos, con la familia y la barcaza en el centro.
- Un dique contra el Pacífico, Marguerite Duras (1950); trad. de Javier Albiñana (Tusquets) — la misma familia y la misma concesión arruinada, contadas como novela clásica treinta y cuatro años antes.
- El arrebato de Lol V. Stein, Marguerite Duras (1964); trad. de Ana María Moix (Tusquets) — la novela que leyó Lacan y la más exigente de las tres.
Grupo 8 — Cuerpo, deseo y voz de mujer. Conexiones: Marcel Proust (nº 1, Grupo 1) y William Faulkner (nº 4, Grupo 1), por la filiación que se cita en la entrada; Annie Ernaux (nº 68, Grupo 8).
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Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
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