
El día en que un niño entiende algo, y los cuentos que se leen antes de saber leer.
Lo primero que se lee y el primer día en que se entiende algo. Aquí están los cuentos que se cuentan en voz alta —el lobo, los tres cerditos, la lámpara maravillosa—, los de Andersen que no son para niños aunque lo parezcan, el folclore ruso de Baba Yagá y el momento exacto en que un niño ve lo que hay detrás de la fiesta y ya no puede dejar de verlo.
189 cuentos en 6 estantes
Antes de saber
El día en que un niño entiende algo y ya no puede volver atrás. Infancia, adolescencia, ritos de paso, primeras pérdidas.
Érase una vez
Los cuentos que se cuentan a los niños antes de que sepan leer: el lobo, la abuela, los tres cerditos, la lámpara maravillosa. Anónimos de la tradición oral de medio mundo, en versiones breves para leer en voz alta y en voz baja.
El bosque de los cuentos
El territorio de los cuentos de siempre: tizones mágicos, habichuelas que suben al cielo, hadas de saúco y botellas que hablan. Aquí lo imposible no asusta: invita a pasar.
Zares, brujas y osos
El folclore ruso que Afanásiev recogió del pueblo: zares que ponen pruebas imposibles, brujas que viven en una casa con patas de gallina, osos que hablan y zorras que engañan a todo el mundo. Cuentos del bosque y de la estepa, para niños y para mayores.
El patito feo
Los cuentos de Andersen, que no son cuentos para niños: el patito que resulta cisne, la sirenita que pierde la voz, el emperador desnudo y la cerillera que se muere de frío. Treinta y cinco, y casi ninguno acaba bien.
El cuento del gallo de oro
Pushkin: los cuentos rusos en verso, el pez que concede deseos y cobra caro, la princesa que duerme, el zar que se equivoca. La raíz de toda la literatura rusa.