Cuadernos de ejercicios — De la idea al cierre
Tiempo de lectura: 2 minutos
Tomo IICómo se usan, qué se espera de ellos y por qué van aparte

En urgencias, la reanimación no se aprende leyendo la guía. Se aprende sobre un maniquí, contando compresiones en voz alta, tantas tardes que el día del paciente de verdad las manos ya llevan el ritmo y la cabeza queda libre para pensar.

Este tomo es el maniquí.

El primero explica qué se juega en cada tramo de una novela. Este lo entrena. Reúne diez cuadernos, uno por cada capítulo del tomo I y con su mismo número y su mismo título corto: el cuaderno 4 trabaja la escena y da por leído el capítulo 4.

Conviene decirlo pronto: este tomo no se sostiene solo. Cada cuaderno resume su capítulo en dos párrafos, lo justo para orientarse, y sus bloques recorren los apartados del capítulo. Pero los ejercicios están escritos para quien ya sabe qué es una escena reactiva o una salida que se cierra, y rinden más con el capítulo abierto al lado. Cuando un ejercicio te pida algo que no te suena, la explicación está en el tomo I, en el capítulo del mismo número.

Hay casi cuatrocientos ejercicios y nadie debería hacerlos todos. Cada cuaderno dice en su cabecera qué bloque no conviene saltarse, cuáles necesitan material propio y cuál hacer si solo hay tiempo para uno. El resto se elige por el síntoma. Si tu borrador da vueltas sin avanzar, el cuaderno del conflicto te sirve más que el del arranque, aunque vaya después.

Todos los ejercicios tienen la misma forma, y no por manía de orden. Una forma fija deja de verse a la tercera vez, y entonces queda a la vista lo único que cambia: tu texto. Cada uno termina con cuatro preguntas de sí o no que obligan a mirar lo escrito y no la satisfacción de haberlo escrito. Con dos noes, se repite.

Los ejemplos son inventados. Dentro de cada cuaderno suelen volver los mismos personajes, para que una misma historia muestre cómo responde a técnicas distintas, y casi todos los cuadernos terminan con un bloque para el ensayo, la divulgación, el viaje o el cuento.

Justo después de este prólogo, «Cómo usar los cuadernos de ejercicios» explica la anatomía común, las costumbres que ayudan y por dónde entrar según dónde estés atascado. Merece los diez minutos que cuesta leerlo antes del primer temporizador.

El maniquí no se queja, no se muere y no aplaude. Para eso sirve.

Puerto de Sagunto, otoño de 2026


Cada cuaderno acompaña a su capítulo del manual. El índice completo, en De la idea al cierre.


Cuadernos de ejercicios · prólogo

← Volver al índice · Cuadernos de ejercicios

Si lo que has leído te ha servido, puedes invitarme a un café. Aquí en Puerto Sagunto cuesta 1,70 €.
Invítame a un café · 1,70 €Se paga con PayPal o con tarjeta, sin cuenta. Puedes cambiar la cantidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Cuadernos de ejercicios — De la idea al cierre Entrada anterior Cuaderno 1. El arranque
Cuadernos de ejercicios — De la idea al cierre Entrada siguiente Cómo usar los cuadernos de ejercicios