Tiempo de lectura: < 1 minuto

El hijo de un labrador se hallaba tostando unos caracoles.
Oyéndolos crepitar, dijo:
-¡Ah, miserables animalejos, están sus casas ardiendo, y aún cantan!
Cada cosa tiene su tiempo y su lugar.
Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
Si lo que has leído te ha servido, puedes invitarme a un café. Aquí en Puerto Sagunto cuesta 1,70 €.
Invítame a un café · 1,70 €Se paga con PayPal o con tarjeta, sin cuenta. Puedes cambiar la cantidad.

Médico de urgencias hospitalarias. Escribe ficción y las historias que quedan cuando se apaga el ruido. Vive en el Mediterráneo con un beagle que sabe más de lo que aparenta.
Este sitio es un proyecto de RedBeta