Miraba un lobo a un cordero que bebía en un arroyo, e imaginó un simple pretexto a fin de devorarlo. Así, aún estando él más arriba en el curso del arroyo, lo acusó de enturbiarle el agua, impidiéndole beber. Y le respondió el cordero:
-Pero si sólo bebo con la punta de los labios, y además estoy más abajo, y por eso no te puedo enturbiar el agua que tienes allá arriba.
Viéndose el lobo burlado, insistió:
-El año pasado injuriaste a mis padres.
-¡Pero en ese entonces ni siquiera había nacido yo! -contestó el cordero.
Dijo entonces el lobo:
-Ya veo que te justificas muy bien, mas no por eso te dejaré ir, y siempre serás mi cena.
Cuando te quieren hacer mal, siempre hallarán argumentos.
Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
Invítame a un café · 1,70 €Se paga con PayPal o con tarjeta, sin cuenta. Puedes cambiar la cantidad.

Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
Este sitio es un proyecto de RedBeta