A un taller de un herrero entró una víbora, pidiéndole caridad a las herramientas. Después de recibir algo de todas, faltando sólo la lima, se le acercó y le suplicó que le diera alguna cosa.
-¡Bien engañada estás -repuso la lima- si crees que te daré algo! ¡Yo que tengo la costumbre, no de dar, sino de tomar algo de todos!
Nunca obtendrás nada de quien sólo quita a los demás.
Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
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Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
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