Se encontraba una higuera a la orilla de un camino, y una zorra vio junto a ella a una serpiente dormida.
Envidiando aquel cuerpo tan largo, y pensando que podría igualarlo, se echó la zorra a tierra al lado de la serpiente e intentó estirarse cuanto pudo. Tanto esfuerzo hizo hasta que al fin, por vanidosa, se reventó.
No imites a los más grandes si aún no tienes las condiciones para hacerlo.
Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
Invítame a un café · 1,70 €Se paga con PayPal o con tarjeta, sin cuenta. Puedes cambiar la cantidad.

Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
Este sitio es un proyecto de RedBeta