De nuevo se hicieron amigos el ingenuo asno y el león para salir de caza. Llegaron a una cueva donde se refugiaban unas cabras monteses, y el león se quedó a guardar la salida, mientras el asno ingresaba a la cueva coceando y rebuznando, para hacer salir a las cabras.
Una vez terminada la acción, salió el asno de la cueva y le preguntó al león si no le había parecido excelente su actuación al haber luchado con tanta bravura para expulsar a las cabras.
-¡Oh sí, soberbia -repuso el león- que hasta yo mismo me hubiera asustado si no supiera de quién se trataba!
Si te alabas a ti mismo, los que te conocen se burlarán de ti.
Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
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Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
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