Un perro de esos acostumbrados a comer huevos, al ver una almeja no lo pensó dos veces. Creyendo que se trataba de un huevo, se la tragó inmediatamente. Desgarradas luego sus entrañas, se sintió muy mal y se dijo:
-Bien merecido lo tengo, por creer que todo lo redondo son huevos.
Reflexionar antes de actuar, para evitar dificultades.
Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
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Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
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