Portada del libro Cuentos clásicos
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Subido en un alto roble, un ruiseñor cantaba como de costumbre. Lo vio un gavilán hambriento, y lanzándose inmediatamente sobre él, lo apresó en sus garras.

Seguro de su próxima muerte, el ruiseñor le rogó que lo soltara, diciéndole que él no bastaría para llenar su vientre, y que si en verdad tenía hambre, debería de apresar a otro más grande. El gavilán repuso:

-Necio sería si te oyera y dejara escapar la presa que tengo, para ir a buscar a la que ni siquiera he visto.

Más vale pájaro en mano, que cien volando.

Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.

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