Dijo un día una liebre a una zorra:
-¿Podrías decirme si realmente es cierto que tienes muchas ganancias, y por qué te llaman la “ganadora”?
-Si quieres saberlo -contestó la zorra-, te invito a cenar conmigo.
Aceptó la liebre y la siguió; pero al llegar a casa de doña zorra vio que no había más cena que la misma liebre. Entonces dijo la liebre:
-¡Al fin comprendo para mi desgracia de dónde viene tu nombre: no es de tus trabajos, sino de tus engaños!
Nunca pidas lecciones a los tramposos, pues tú serás el tema de la lección.
Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
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Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
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