Aire prendido
Tiempo de lectura: 5 minutosLos árboles de la Raya soltaban el humo a medianoche, todos a la vez, y durante un rato no se veía nada a más de diez pasos.
La sirga
Tiempo de lectura: 44 minutosEl lacre era pardo y tardaba en enfriarse. El jefe del norte dejó caer tres gotas sobre el papel, apretó encima el anillo y lo levantó despacio.
Miel vieja
Tiempo de lectura: 9 minutosLas abejas le buscaban la boca. Lo habían atado al poste del colmenar con las muñecas a la espalda.
Caras nuevas
Tiempo de lectura: 7 minutosEl primer pino que Bardal mandó abrir fuera de temporada tardó nueve jornadas en morirse.
La cría
Tiempo de lectura: 4 minutosLas crisálidas ahogadas sonaban como grava fina cuando el chico las removía con la paleta.
Rojo de marcar
Tiempo de lectura: 17 minutosAl muerto del camino de la Veleta le habían limpiado las uñas una por una.
Los abanicos negros
Tiempo de lectura: 5 minutosEl bicho de hojalata abrió los ocho abanicos que llevaba plegados en el lomo y se quedó quieto, bebiéndose el sol de la mañana.
Un cuarto de cobre
Tiempo de lectura: 8 minutosSe ajustó el cuello de la camisa dos veces, aunque no había nadie enfrente que fuera a juzgarlo.
Nueve nudillos
Tiempo de lectura: 6 minutosContaba sus propios nudillos porque no había nada más en el mundo que se dejara contar, y siempre se detenía en el noveno.
La cuenta a la baja
Tiempo de lectura: 20 minutosAl muerto le habían quitado los zapatos. Prisca lo vio desde la puerta, antes que la lámpara o la gente.