Una encina y una caña por su resistencia discutían. Levantose un fuertísimo viento y la caña, como se curvaba e inclinaba ante el soplo de aquel, consiguió librarse de ser arrancada de raíz, mientras que la encina, por resistirse, fue arrancada de cuajo.
La fábula muestra que no conviene rivalizar ni resistirse a los que son más fuertes.
Cuento de la colección Clásicos de Tierra Quemada. Texto de dominio público.
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Médico de urgencias con cuarenta años de experiencia clínica. Escribe sobre el cerebro, la muerte y el pensamiento crítico, y sobre lo que la ciencia puede y no puede afirmar.
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